martes, 6 de septiembre de 2016

1.8 ¿Y LA ESCUELA?


En cada periodo de su desarrollo, el ser humano necesita saber sobre sí mismo, sobre su sexualidad, ya que su proceso de maduración se va transformando de acuerdo con la edad y la experiencia. Por tal razón, durante la infancia, la educación sexual no abordará los mismos temas que durante la adolescencia o bien, que en la madurez.

 A cada etapa corresponde un cierto nivel de información y a una forma de explicarla, a fin de dar solidez, continuidad y congruencia al proceso de aprendizaje. Esto nos permite aprender de nosotros mismos, reconocer nuestras necesidades y estar preparados para desarrollar nuestros potenciales en cada periodo de nuestra vida, así como comprender a los demás, en sus etapas propias.


A continuación, te presentamos una síntesis de los criterios que se consideran, por nivel escolar.

Para educación inicial:

  •  En esta etapa la niña y el niño empiezan a desarrollar la confianza básica, la autonomía y la iniciativa.
  • Por tanto, una de sus principales actividades es el autodescubrimiento.
  • Su curiosidad se orienta hacia todo: le interesa explorar su cuerpo y reconocer las diferencias y similitudes de éste respecto a quienes le rodean, por lo que las madres y padres de familia deben saber que esto es natural.
  • La educación sexual debe ser flexible y centrarse exclusivamente en lo que desean saber, sin explicaciones profundas y complicadas.

Para Preescolar:
  • En esta etapa, las actividades de socialización son muy intensas.
  •   La niña y el niño inician el desarrollo del pensamiento lógico.
  • También emprenden más firmemente la conformación de su identidad a través de la imitación, por ejemplo, observando y repitiendo lo que deberían hacer y decir, de acuerdo con su sexo y su rol social.
  •  Por lo anterior, si encuentras la oportunidad y lo consideras conveniente, hay que advertir a madres y padres de familia que deben ser cuidadosos y congruentes con sus propias conductas, actitudes y formas de comunicarse, ya que seguramente sus hijas e hijos los imitarán.
  • Resolver las dudas infantiles acerca de la sexualidad, de forma clara y con la sencillez propia para estas edades, favorece que ellas y ellos, a su vez, adopten una actitud de sana naturalidad frente a estos temas.
Para Primaria:
  • Esta es una etapa de constantes preguntas, que surgen del desarrollo físico, intelectual y emocional, y que no tienen ninguna otra intención, pues son el resultado de la curiosidad.
  • Dicha curiosidad se incrementa lógicamente conforme avanzan hacia la pubertad y la adolescencia, como consecuencia de los cambios que empiezan a experimentar.
  • Toda pregunta habrá que responderla sencilla y verazmente, con naturalidad y empatía; en un ambiente de confianza mutua; sin mentiras ni evasiones, y con atención hacia lo que las y los niños plantean, a fin de promover una educación sexual positiva, cuidando siempre la congruencia entre lo que decimos y hacemos
Para Secundaria:
  • Si no se presentó a finales de la primaria, la pubertad se inicia en esta etapa. Crecen las dudas, ya que la conciencia de la propia sexualidad se intensifica. Prueba de ello es que suele estar presente en prácticamente todas las conversaciones, en los chistes y en las fantasías de las y los adolescentes.
  • Aparecen cambios corporales importantes, como el inicio de la menstruación7 en las mujeres, y las primeras eyaculaciones nocturnas en los varones.
  • Generalmente, es durante este periodo que el ser humano tiene su primera experiencia sexual, por lo tanto, es el momento en el que hace falta más información en torno a la sexualidad: sobre anatomía y fisiología del aparato reproductor; prácticas de higiene; métodos de planificación familiar; prevención de infecciones de transmisión sexual; masturbación; abstinencia y celibato, así como sobre los factores de riesgo en la práctica de las relaciones sexual.
  • Muchos jóvenes de esta edad empiezan a tener relaciones sexuales sin haber recibido información correcta y suficiente acerca de la reproducción, los métodos anticonceptivos y las medidas para prevenir las infecciones de transmisión sexual.
  • El ejercicio de la sexualidad sin protección puede conducirlos a un embarazo no deseado o no planeado, que trastorna su plan de vida; correr el riesgo de contraer el VIH, causante del SIDA que puede incluso cortar la vida misma.
  • Todo esto nos muestra claramente que la ignorancia, el silencio y la vergüenza son los peores riesgos contra la salud sexual.
  • Las dudas y preguntas relacionadas con sus cuerpos son muchas y muy variadas, a causa de la preocupación de sufrir alguna anomalía física. Por ejemplo, es común entre los varones que se pregunten si tienen el pene pequeño. Las chicas, por su parte, se preocupan por el tamaño de sus senos.
  • Ante este tipo de dudas, reaccionan muy favorablemente cuando se les explican las diferencias individuales en el desarrollo.
  • Si se trabaja en sesiones de grupo -en las que pueden darse cuenta de que la mayoría de sus compañeros sienten las mismas inquietudes-, la apertura y aceptación será mayor y podrán tratar muchos temas en torno al noviazgo, la autoestima y el desarrollo humano, de manera respetuosa y abierta.
  • Si, por el contrario, las y los adolescentes y jóvenes se enfrentan al silencio o la indiferencia de instructoras, instructores y/o padres de familia, buscarán la información que tan urgentemente necesitan en cualquier parte: con una amiga o amigo, generalmente tan mal informados como ellas y ellos mismos, pero que saben escucharlos y comparten sus preocupaciones, o en revistas donde la sexualidad se aborda desde el ángulo de la pornografía y no les resuelven sus dudas.
  • Otra consecuencia grave del silencio y la indiferencia es la posibilidad de sentirse solos e incomprendidos, lo que es de por sí muy frecuente, pues los asuntos que realmente les preocupan no parecen interesarles a los mayores, a quienes quieren y en quienes confían.
  • Son este tipo de situaciones, aunadas a otros factores, las que constituyen un peligro para las y los adolescentes, pues refuerzan su posible propensión al suicidio, entre otras razones, porque en la mayoría de los casos es durante la adolescencia cuando se define la orientación sexual. Así puede surgir el temor a no ser aceptada o aceptado por su familia y su comunidad, lo que frecuentemente constituye un callejón sin salida.
  • Para evitar estas dolorosas experiencias, infórmales que pueden acudir a los agentes de salud y educación que están a su alrededor. Ellos pueden orientarlos y escucharlos, independientemente de lo que su familia acepte. · Hablar de sexualidad, clara y verídicamente, con los familiares de más confianza, las y los instructores y/o con el personal de salud, es una manera efectiva de proteger la vida, la salud y la integridad.
  • La ignorancia en torno a estos temas está causando que miles de adolescentes y jóvenes inicien su vida sexual activa sin saber cómo protegerse o que, a pesar de saberlo, no tomen las precauciones necesarias por falta de madurez o de conciencia, producto de una educación sexual deficiente.


Son muchos los casos de embarazos no planeados y de VIH/SIDA entre adolescentes por no usar condón, que es un anticonceptivo muy seguro y efectivo; de uso regular, accesible y económico. Acercarse a los grupos educativos que existen en las clínicas es una opción que puede ayudar a las y los adolescentes y jóvenes a que vivan responsable y plenamente su sexualidad. Compartir conocimientos y experiencias con jóvenes de su edad, hace posible definir y afianzar valores. 






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