Respecto
a la palabra sexo, el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española lo
define como: “Condición orgánica, masculina o femenina, de los seres humanos,
los animales y las plantas. Conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo. Sexo
masculino, femenino.” Se trata entonces de una noción referida al orden
biológico:
§ Los
seres humanos nos dividimos en dos grandes grupos, mujeres y hombres, con base
en las diferencias sexuales anatómicas o diferencias genitales. Las más
visibles son: en el sexo femenino, la vulva; en el masculino, el pene. En otro
sentido se refiere al acto de sostener relaciones sexuales: “vamos a tener
sexo”.
§ A lo
largo de la historia, y tradicionalmente, lo que ahora llamamos identidad
sexual se ha construido a partir de las características sexuales anatómicas.
Esta identidad es el sentimiento de pertenencia a uno u otro sexo, también
llamada identidad de género.
o 1.3 GÉNERO
Esta
noción es de orden sociocultural y se refiere a la forma en la que, a lo largo
de la historia, los grupos sociales han definido lo que significa ser mujer u
hombre, es decir, lo que define cómo se comportan las mujeres y los hombres;
qué actividades les son propias; cuáles deben ser las características sociales,
psicológicas, emocionales, etc., que distinguen a unos de otras. En síntesis,
es lo que la sociedad espera de las personas, en función de su identidad como
mujeres o como hombres, así:
La
educación de niños y niñas, tanto en la familia como en la escuela, se basa en
esta expectativa, por lo que desde el nacimiento se nos instruye en las
actitudes, roles, rasgos culturales y prácticas que nos identifican como
mujeres o como hombres.
Desde un enfoque de género, una cosa es nacer hombre
y mujer, y otra diferente es serlo o, mejor dicho, sentirse como tal.
1.4 ¿ QUÉ ES LA EDUCACIÓN
DE LA SEXUALIDAD O EDUCACIÓN SEXUAL?
La
niñez y la adolescencia son etapas definitivas en el desarrollo durante las que
se requiere una educación que incorpore a la sexualidad entre sus temas, por su
importancia como estrategia para mejorar la calidad de vida actual y futura, y
porque se trata de un reconocido derecho.
El
objetivo de incorporar una educación integral en sexualidad desde la infancia,
es favorecer la adquisición gradual de información y conocimientos necesarios
para el desarrollo de las habilidades y actitudes apropiados para vivir plena,
saludable y satisfactoriamente, así como para reducir riesgos de salud sexual y
reproductiva.
Para
cumplir con este objetivo, es necesario fundamentarlo en los valores que
enfatizan la dignidad humana: la igualdad, la responsabilidad, el respeto, la
confianza y la tolerancia. Una base
suficientemente sólida como ésta, hace posible abordar las distintas formas de
placer, tomando en cuenta las interacciones con los otros, además de involucrar
los sentimientos y buscar el equilibrio emocional.
Por lo
anterior podemos definir a la educación sexual como:
El conjunto de acciones de
enseñanza-aprendizaje que favorecen el desarrollo de las capacidades sexuales,
entre ellos, los conocimientos bio-psico-sociales necesarios, como parte de la
formación integral y en armonía con las demás facultades. La educación sexual
se orienta también hacia el logro de una buena interrelación con las otras
personas, estimulando la espontaneidad y la comunicación; el respeto y la
estima, para vivir la sexualidad de manera sana, positiva, consciente y
responsable, en el marco de su cultura, su época y su sociedad.
Para
los fines de la labor de instructoras, instructores y promotoras y promotores,
nos enfocaremos fundamentalmente en adolescentes y jóvenes, ya que como se
afirma en la introducción, son quienes viven más expuestos a embarazos no
deseados o no planeados; al
contagio del VIH/SIDA o de infecciones de transmisión sexual (ITS); así como a
abusos y otras problemáticas sociales relacionadas.
Debido
a que la educación de la sexualidad es actualmente una demanda social, basada
en el derecho de niñas y niños, y de los y las adolescentes, a ser informados,
es indispensable que las figuras educativas sean capaces de comunicar
información adecuada y correcta, a fin de consolidar a la salud sexual como un
factor vital para cada individuo.
De
esta manera, estarán promoviendo que adolescentes y jóvenes se inicien en el
ejercicio de su autonomía y tengan una vida más plena, libre, sana, asertiva y
responsable, basada en los valores antes mencionados.
Todo
lo anterior significa abordar un tema que se ha evitado durante décadas,
descalificando su importancia por considerarlo impropio, sucio o pecaminoso.
Actualmente se le reconoce como parte del ejercicio de la libertad, por lo que
resulta natural atenderlo.



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