Tu
labor, como figura educativa en las comunidades, involucra tanto a la
solidaridad como a la capacidad para sensibilizar y crear conciencia de que
sólo con la participación de todos es posible lograr el mejoramiento del nivel
de vida individual y colectiva.
En
muchas comunidades a lo largo y ancho de nuestro país, estas cualidades son
ampliamente reconocidas, por lo que es frecuente que las y los alumnos, las
madres y padres de familia y, en ocasiones, otras personas, acudan a ti para
pedirte que soluciones o les des respuesta a sus dudas, así como para
satisfacer su necesidad de conocimientos.
Por
ello, tus respuestas deben estar basadas en una cultura científica en torno a
la sexualidad, así como en una actitud abierta, respetuosa y confiable, por lo
que te recomendamos cuidar los siguientes aspectos:
Las y
los alumnos deben tener la seguridad de que todas las preguntas que hagan se
les contestarán honesta y seriamente. Para ello, debes conocer a conciencia los
contenidos del programa de educación sexual.
Las
respuestas defensivas, irónicas o provocativas, no deben tener lugar en tu
labor. Cuando no sepas la respuesta, puedes decirlo abiertamente: “no sé, pero
lo voy a investigar y luego te digo”. Las personas entienden y aprecian este
tipo de respuesta, porque inspira confianza.
Por ello, es más importante aprender a escuchar
comprensivamente las inquietudes, que dar instrucción o consejos. Un buen
maestro es aquel que transmite mejor los conocimientos. No es el que sabe más,
sino el que sabe escuchar a sus alumnos.
El lugar donde se brinda la información juega
un papel fundamental, ya que es mucho más probable que las y los adolescentes y
jóvenes se acerquen a un espacio privado, apto para conversar sobre estos
temas, donde puedan sentirse seguros y en confianza. También es muy importante
considerar tu propia salud física, mental y sexual; tu seguridad personal e
interacción social, por lo que te sugerimos.
Sigue las medidas de auto-cuidado que te
recomiende el Asistente Educativo o algún especialista de la comunidad.
Participa en las actividades de promoción de la
salud sexual que propone el Asistente Educativo
Sigue las medidas que se definan en las
reuniones de tutoría, durante tus traslados a las comunidades.
Existen múltiples reflexiones en torno a
cómo enfrentar condiciones de vidas particularmente difíciles, mismas que con
frecuencia, predominan en las comunidades, pero también en los grandes centros
urbanos por todo el mundo. En el anexo, al final de esta guía, hemos incluido
un apartado que se titula “Resiliencia”, a fin de ofrecerte un punto de vista
que puede serte útil al abordar temas relacionados con la sexualidad y la
problemática propia de tu comunidad.
1.6 ¿CUÁL ES EL PAPEL DE LA FAMILIA?
La familia
es el de grupo primario educador y socializador, en el que las personas
adquieren los valores básicos acerca del sexo y la sexualidad; donde aprenden a
distinguir lo que es bueno o malo; los roles sexuales; los patrones culturales,
etcétera.
En ella,
los padres asumen esta función desde el nacimiento de sus hijas e hijos, y más
tarde la comparten con otras instituciones como la escuela. Sin embargo, no es
común que al interior de los hogares se acostumbre hablar abiertamente de temas
relacionados con la sexualidad, a pesar de que sería el ámbito ideal para
hacerlo.
De ahí
que tu trabajo con las madres y padres de familia tiene una gran importancia
para facilitar este tipo de comunicación, conservando siempre el respeto y el
afecto necesarios para consolidar los vínculos familiares.
Por
otro lado, es muy común en el medio rural encontrar familias que no acostumbran
las expresiones de afecto entre sus miembros. Tal vez, las condiciones de
pobreza, su cultura y costumbres, así como las extensas y arduas jornadas de
trabajo, difícilmente las motivan.
No hay
que confundir la falta de expresión con la ausencia de afecto. Debemos
mostrarles a las y los adolescentes y jóvenes que en su comunidad una de las
maneras más significativas y valiosas que los mayores tienen para demostrar que
los quieren y valoran, es simplemente trabajando tan duramente como todos los
días, y cuidándolos tanto como les es posible.


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